viernes, 18 de febrero de 2011

COMENTARIO BIBLICO ADVENTISTA LIBRO DE RUTH

El Libro de RUT 
    INTRODUCCIÓN 
    1. 
    Título. 
    El libro de Rut es como un apéndice del libro de los Jueces, y una introducción a los dos siguientes libros históricos de Samuel. Recibe su título del nombre de la persona cuya historia relata. Los nombres propios hebreos tienen significado. Estos pasan inadvertidas para el lector de la traducción castellana de la Biblia, pues los traductores sólo han transliterado los nombres sin intentar dar sus significados. Rut era moabita y naturalmente su nombre no es hebreo. No se sabe con certeza la etimología y significado del nombre, aunque algunos creen que puede estar relacionado con el verbo ra"ah, "asociarse con", y significaría, en consecuencia, "amiga", o "amistad". 
    El libro de Rut no nos da la historia de un amor romántico, sino del amor reverente de una viuda joven por la madre de su esposo difunto. El amor que se revela en el carácter de Rut es del tipo más puro, abnegado y extraordinario. 
    Aunque era moabita, Rut aceptó como propia la fe de Noemí, y fue recompensada mediante su matrimonio con un noble judío, Booz, con quien llegó a ser antecesora de David, y así finalmente de Cristo. 
    2. 
    Autor. 
    Los críticos han estudiado la paternidad literaria del libro de Rut. Como en el caso del libro de Daniel, hay quienes fijan la fecha de su composición como muy remota y otros mucho después. En la Jewish Encyclopedia se presenta con habilidad la teoría de un origen postexílico para el libro de Rut. Algunos críticos han supuesto que el libro representa un argumento sutil a favor de casamientos mixtos entre judíos y otros pueblos, pues afirma que David descendió de un casamiento tal. Sugieren que fue escrito en tiempos de Esdras y Nehemías, pues protesta contra sus estrictas leyes que prohibían el casamiento entre judíos y gentiles. Las cinco razones principales expuestas por los que creen que el libro de Rut fue escrito en tiempos postexílicos son las siguientes: 
    1. La expresión "en los días que gobernaban los jueces" (cap. 1: 1) implica una fecha posterior para la redacción del libro. 
    2. El hecho de que el libro de Rut aparece en la tercera sección del canon hebreo, implica que fue escrito después del exilio. 
    3. El libro contiene una cantidad de arameísmos que no aparecerían en una narración preexílica. 
    4. La genealogía al final del libro muestra la clara influencia de la escuela sacerdotal. 424 
    5. La expresión "desde hacía tiempo" (cap. 4: 7) parece implicar que la ceremonia del zapato y la redención de tierras y mujeres ya no se practicaban. 
    Sin embargo, estos argumentos distan mucho de ser terminantes. La expresión "en los días que gobernaban los jueces" sólo implica que el libro de Rut, tal como lo tenemos, fue escrito después de terminar el período de los jueces, pero no necesariamente mucho después. Es interesante notar que en una de las versiones más antiguas, la LXX, este libro va añadido al de los Jueces, sin siquiera un título separado, como si la parte final fuese en verdad una especie de apéndice de Jueces. La posición de Rut en el canon hebreo actual no es argumento válido para asignarle una fecha de composición tardía. El canon hebreo actual en sí mismo no es de origen antiguo, y el lugar del libro de Rut en las antiguas versiones es el mismo que ocupa en la RVR, o sea después del libro de Jueces, y en algunos casos sin encabezamiento propio. Un minucioso estudio ha demostrado que las palabras arameas que los críticos han señalado como una prueba de su origen tardío aparecen también en otros escritos cuya fecha preexílica no se discute. La genealogía al final del libro de Rut no sería una prueba satisfactoria del origen postexílico, a menos que primero se aceptase que ciertas porciones de los libros de Moisés y Josué también son de origen postexílico. La expresión "desde hacía tiempo" puede implicar que la ceremonia del zapato y la redención de tierras y de viudas pertenecían al pasado, pero no necesariamente el pasado ya por largo tiempo olvidado. En verdad, un estudio cuidadoso del libro de Rut ha llevado a muchos eruditos a la conclusión de que el libro es probablemente de origen preexílico. Esto es sin duda todo lo que puede decirse respecto de la fecha cuando se escribió el libro de Rut. 
    La forma en que está redactado el libro de Rut tal como lo poseemos actualmente, quizá se originó en tiempos del mismo David, y parece encuadrar mejor con los primeros tiempos de su reinado. Algunos han pensado que Samuel fue el autor del relato en su forma actual. Esto explicaría la posición del libro de Rut al fin del libro de Jueces y antes de Samuel (ver com. Juec. 17: 1; 18: 29). Su posición en el canon hebreo posterior naturalmente estaría entre los escritos, pues no podría ser incluido apropiadamente ni entre los libros de Moisés ni entre los profetas. Según la tradición judía, registrada en el Talmud, el profeta Samuel no sólo escribió los libros que llevan su nombre sino también el libro de los Jueces y el de Rut. Aunque no es en sí mismo una profecía, el libro de Rut puede haber sido escrito por uno de los más grandes profetas. 
    3. 
    Marco histórico. 
    El marco del relato se presenta en forma explícita en las primeras palabras del libro: "En los días que gobernaban los jueces ... hubo hambre en la tierra". 
    Sin embargo, esta declaración no es de ninguna manera definida, porque hubo más de un hambre en la tierra de Palestina durante el período de los jueces. Sin embargo, comparando la genealogía de David tal como se da en los últimos versículos del libro de Rut, con la genealogía de David que se da en el primer capítulo de Mateo, descubrimos que se registra a Rahab como la madre de Booz. 
    No hay razones poderosas para suponer que fuese otra sino la Rahab de Jericó (ver com. Mat. 1: 5). Si ella fue en efecto la madre de Booz, los sucesos narrados en el libro de Rut habrían ocurrido en una época comparativamente remota del período de los jueces. Por otra parte la tradición antigua, seguida por Josefo, ubica los acontecimientos registrados en el libro de Rut en los días de Elí, lo cual compaginaría mejor con la hipótesis de considerar a Booz como el bisabuelo de David. Ambas alternativas podrían ser ciertas, puesto que "madre" y "padre" pueden significar abuelo (o abuela) o antepasado (véase com. 1 Rey. 15: 10; Esd. 7: 1). 425 
    Las costumbres, la sociedad y el gobierno que se reflejan en el libro de Rut concuerdan con el período de los jueces, tal como se presentan en el libro de ese nombre. Esto se hace más evidente a medida que se estudian los detalles de la narrración de Rut. La sugestión de que el hambre mencionada es la que ocurrió en tiempos de Gedeón es sumamente improbable, porque no hay indicación de que el hambre registrada en el libro de Rut fuese causada por invasores armados (Rut 1: 1, 2; cf. Juec. 6: 3-6). El libro no insinúa una guerra. En realidad, cuando Noemí decidió regresar a su patria, fue porque había oído "que Jehová había visitado a su pueblo para darles pan" (ver com. Rut 1: 6). Esto implica que el hambre no fue el resultado de una guerra sino de una sequía. 
    Como ya se ha dicho, los traductores griegos de las Escrituras del AT hicieron de este libro un apéndice del libro de los Jueces, sin hacer división entre ellos y sin darle título propio. Ediciones posteriores de esta traducción, la LXX, insertaron las palabras Télos tÇn kritón, "el fin de los jueces", para indicar dónde terminaba Jueces y comenzaba Rut, y Télos t"s Roúth, "el fin de Rut", al final del relato. El libro de Rut ocupa un lugar diferente en el canon hebreo actual. Es uno de los cinco rollos leídos en la sinagoga en cinco ocasiones especiales o fiestas durante el año. En las ediciones impresas del AT hebreo estos rollos aparecen generalmente en el siguiente orden: Cantares, Rut, Lamentaciones, Eclesiastés y Ester. Rut ocupa el segundo lugar porque era un libro apropiado para ser leído en la fiesta de las semanas, conocida posteriormente como Pentecostés, que era la segunda de las cinco fiestas especiales. 
    Como ya se ha hecho notar, los traductores de la LXX colocaron el libro de Rut como apéndice de Jueces. Esto corresponde bien con el tiempo de Elí, el sumo sacerdote, en cuyos últimos años Samuel fue llamado al oficio profético. Un hecho importante de la vida de Samuel fue el ungimiento de Saúl, el primer rey de Israel. Las últimas palabras del libro de los Jueces rezan: "En estos días no había rey en Israel; cada uno hacía lo que bien le parecía" (Juec. 21: 25). 
    En ese entonces, Moab era un distrito al oriente del mar Muerto, entre el río Arnón y el arroyo de Zered. Su límite oriental era definido: el gran desierto de Arabia. Moab es una meseta elevada y fértil, con un promedio de más de 1.000 m sobre el nivel del Mediterráneo y unos 1.400 m sobre el nivel del mar Muerto. Aunque las lluvias son por lo general suficientes para que maduren las cosechas, la gente que vive en los lugares altos aumenta su provisión de agua por medio de cisternas. Muchas de las que se usaron antaño están ahora en ruinas. Antiguamente la población tuvo que haber sido mucho mayor que ahora. 
    La fertilidad del país en tiempos antiguos está indicada por los numerosos pueblos y aldeas que se sabe que existieron allí, y que se mencionan en las Escrituras. La tierra de Moab todavía proporciona buenos pastos para las ovejas y el ganado, como en los tiempos antiguos. 
    Los moabitas eran de estirpe semita, descendientes de Lot, sobrino de Abrahán. 
    Su deidad principal era Quemos, cuya buena voluntad parece que se buscaba mediante sacrificios humanos (ver 2 Rey. 3: 26, 27). Sabemos poco de la historia de los moabitas después del relato de su origen, dado en Gén. 19, hasta el tiempo del éxodo. Algún tiempo antes del establecimiento del reino de Israel, los amorreos ocuparon la parte de Moab que quedaba al norte del Arnón; pero Israel subyugó a los amorreos y ocupó su parte de lo que había sido territorio moabita (ver com. Núm. 21: 26; Juec. 11: 12-27; Núm. 21: 13; 22: 1). Cuando Balac, hijo de Zipor, vio que los israelitas acamparon en las mismas fronteras de su país, se alió con los madianitas y pidió auxilio al profeta apóstata Balaam. 
    En una inscripción de Ramsés II, en la base de una estatua de Luxor, se registra 426 con jactancia la conquista de Moab. Israel fue oprimido por Eglón de Moab con la ayuda de Amón y de Amalec (Juec. 3: 13, 14); pero Eglón fue asesinado por Aod, y el yugo moabita fue sacudido. El rey Saúl asoló a Moab, pero no lo sometió (1 Sam. 14: 47), porque sabemos que David colocó a su padre y a su madre bajo la protección del rey de Moab cuando fue perseguido por Saúl (1 Sam. 22: 3, 4). El hecho de que Rut, bisabuela de David, fuese moabita puede explicar por qué David colocó a sus padres bajo la protección del rey de Moab cuando huyó del rey Saúl. Pero no continuó esta amistad entre David y Moab. Cuando David llegó a ser rey hizo la guerra a Moab y lo derrotó completamente. 
    Había dos ciudades llamadas Belén en la antigua Palestina. Una estaba en el territorio asignado a la tribu de Zabulón; la otra, en Judá. A causa de una posible confusión, el escritor del libro de Rut afirma definidamente dos veces, al mismo comienzo del relato, que la Belén de Noemí, de su esposo Elimelec y de sus dos hijos, era Belén de Judá (cap. 1: 1, 2). La Belén de Zabulón se menciona en Jos. 19: 15 como una de las 12 ciudades de la heredad de los hijos de Zabulón. Hay todavía una aldeíta en el norte de Palestina en el lugar donde se cree que estuvo esta Belén. Pero la que nos interesa es la Belén de Judá. 
    Esta es ahora un pueblo de unos 10.000 habitantes, a 8,4 km al sur de Jerusalén y a 731 m sobre el nivel del mar. Ocupa una posición destacada en un promontorio que corre hacia el este de la línea divisoria de las aguas. Está cerca del camino principal hacia Hebrón y el sur. Su posición es la de una fortaleza natural, y fue ocupada por una guarnición de filisteos en los días de David (2 Sam. 23: 14; 1 Crón. 11: 16). 
    4. 
    Tema. 
    Hay una narración que es histórica y otra que es épica. La palabra épica se aplica a la narración que en primer lugar no satisface nuestro sentido de información sino nuestra imaginación creadora y las emociones. Una epopeya generalmente se escribe en forma poética. Sin embargo, una peculiaridad de la poesía hebrea es que su sistema de versos se basa en el paralelismo de pensamiento más bien que en el metro y la rima exactos. En la prosa hebrea esta característica aparece en menor grado. Por lo tanto, en el hebreo la clasificación de la literatura depende más de la naturaleza del pensamiento que de la forma de la expresión. Las epopeyas hebreas son porciones de la historia nacional ubicadas en sus correspondientes lugares de la narración. Para apreciar la Biblia como obra literaria es necesario reconocer las distintas formas de narración usadas por los escritores bíblicos. 
    El propósito principal del libro de Rut es informar respecto de los antecesores inmediatos de David, el más grande de los reyes de Israel, de cuyo linaje debía venir el Mesías. Cristo ha de ser finalmente el gobernante del reino de Israel según el espíritu, el dirigente de la teocracia eterna. Cristo habló de su reino como el reino de los cielos, para distinguirlo de los reinos de este mundo presente. El libro de Rut proporciona, pues, un eslabón alentador en la narración inspirada del reino que Cristo vino a establecer. 
    Al mismo tiempo Rut presenta un cuadro sumamente llamativo de las bendiciones del hogar ideal. Hay dos instituciones que nos han llegado desde antes de la caída del hombre: el sábado y el hogar. El hogar fue establecido por Dios mismo en el sexto día de la primera semana de tiempo, y el sábado en el séptimo día de la misma semana. El sábado no es judío, porque como lo dijo el Creador mismo, "el día de reposo fue hecho por causa del hombre, y no el hombre por causa del día de reposo" (Mar. 2: 27). Tanto el sábado como el hogar han sido el objeto especial de los ataques de Satanás. 
    La relación entre suegra y nuera es tema de diversión para muchos. Pero no ocurre 427 así con la relación de Rut y su suegra Noemí. Después de una permanencia de diez años en la tierra de Moab, Noemí, cuyo esposo e hijos habían muerto, supo que nuevamente había abundancia en la tierra de Judá, y decidió regresar. Rut, con una devoción que casi habla tanto en favor de Noemí como de Rut misma, rompió todos los vínculos de hogar y de parentela para acompañarla. Con una última mirada a los fértiles campos de su patria, Moab, y con una apasionada exclamación dirigida a Noemí, "tu pueblo será mi pueblo, y tu Dios mi Dios", entró en una tierra extraña, se unió con el verdadero pueblo de Dios, y se convirtió en adoradora del Dios de los cielos. Esta lealtad a su suegra resultó finalmente en que llegó a ser una de las progenitoras de David, el dulce salmista de Israel; de Salomón, el más sabio de los hijos de los hombres; de Zorobabel, el Moisés posterior; y del Mesías, el hijo de David. 
    Finalmente el relato está repleto de ejemplos notables de fe, piedad, humildad, laboriosidad y bondad reveladas en los sucesos de la vida diaria. 
    Así tenemos en la historia de Rut, no sólo una joya encantadora de la literatura hebrea, sino también un comentario importante sobre una parte de la genealogía de Cristo (ver com. Mat. 1: 4-6). 
    Mediante el estudio de esta narración, Israel debería haber estado preparado para entender el plan de Dios para la salvación de individuos de todas las naciones que hiciesen lo que hizo Rut la moabita: aceptar al Dios cuyo carácter les había sido representado por sus siervos. Era el plan de Dios que muchos fuesen transformados de tal manera en su carácter, que pudieran estar preparados individualmente para llegar a ser ciudadanos del eterno reino de Cristo (ver PVGM 232). 
    5. 
    Bosquejo. 
    I. Permanencia en la tierra de Moab, 1: 1-18. 
    A. Noemí pierde a su esposo y a sus dos hijos, 1: 1-5. 
    1. Hambre en la tierra de Judá, 1: 1. 
    2. Elimelec, Noemí y sus hijos van a Moab, 1: 2. 
    3. Muerte de Elimelec, 1: 3. 
    4. Casamiento y muerte de los dos hijos, 1: 4, 5. 
    B. Noemí proyecta regresar a Judá, 1: 6-14. 
    1. Razón para su regreso, 1: 6. 
    2. Propuesta para que se queden las nueras, 1: 7-9. 
    3. Razón de la propuesta de Noemí, 1: 10-13. 
    4. Diferentes decisiones de las dos nueras, 1: 14. 
    C. Rut decide acompañar a su suegra, 1: 15-18. 
    1. Súplica de Noemí a Rut, 1: 15. 
    2. Respuesta conmovedora de Rut, 1:16, 17. 
    3. Noemí consiente, 1: 18. 
    II. Viaje y llegada a Belén, 1: 19-22. 
    A. El pueblo de Belén da la bienvenida a Noemí y a Rut, 1: 19. 
    B. Respuesta de Noemí, 1: 20, 21. 
    C. El tiempo cuando llegaron, 1: 22. 
    III. Rut conoce a Booz, 2: 1-23. 
    A. Rut espiga en el campo de Booz, 2: 1-7. 
    1. Noemí tiene un pariente, 2: 1. 
    2. Rut va a espigar, 2: 2, 3. 
    3. El mayordomo informa a Booz acerca de Rut, 2: 4-7. 
    B. Conversación entre Booz y Rut, 2: 8-13. 
    1. Booz favorece a Rut, 2: 8, 9. 428 
    2. Rut pide razón por este favor, 2: 10. 
    3. Booz repite las buenas cosas que ha oído acerca de Rut, 2: 11, 12. 
    4. Rut expresa su agradecimiento, 2: 13. 
    C. Comida y trabajo de la tarde, 2: 14-17. 
    1. Rut participa de la comida, 2: 14. 
    2. Privilegio de Rut y espigueo hasta la noche, 2: 15-17. 
    D. Rut regresa a donde estaba su suegra, 2: 18-23. 
    1. Rut regresa con cereales y alimento 2:18. 
    2. Noemí pregunta dónde ha estado Rut, 2: 19. 
    3. Noemí le explica que Booz es un pariente cercano, 2: 20, 21. 
    4. Planes futuros para el espigueo de Rut, 2: 22, 23. 
    IV. Noemí procura un hogar para Rut, 3: 1-18. 
    A. Noemí explica su plan a Rut, 3: 1-5. 
    B. Rut lleva a cabo el plan, 3: 6-13. 
    C. El obsequio e instrucción de Booz a Rut, 3: 14, 15. 
    D. Rut regresa nuevamente a donde estaba su suegra, 3: 16-18. 
    V. Cómo Rut llegó a ser abuela de David, 4: 1-22. 
    A. Booz propone que el pariente más cercano redima la heredad de Elimelec, 
    4: 1-6. 
    B. Al negarse éste, Booz propone redimirla, 4: 7-12. 
    C. Noemí y su nieto Obed, 4: 13-17. 
    D. Genealogía de los antepasados de David, 4: 18-22. 

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